Me había dispuesto a hibernar durante todo el día. Sin más obligación que levantarme a almorzar, levantarme a tomar la leche y finalmente el último esfuerzo para cenar.
Debo confesar que ni siquiera me bañé a la mañana. Sin más ajuar que las pantuflas de garras en mis pies y el buzo de la FVSA para abrigar mi cuerpecillo.
Mis ojillos vieron la luz del día a las 11 am, tomé el desayuno, mire tele. Mis ojillos volvieron a cerrarse con la cortina de comienzo de "Intrusos" por detrás. Se abrieron justo a las 5, quizás por la demanda biológica de mi estómago, siempre tan puntual. Sin embargo sostener esta jornada de ocio tan merecida me fue coartada hace escasos 30 minutos. Una voz me dijo: "¿no irías, por favor, a comprarme (...) a (...)?" ---- dejé de escuchar, en milésimas de segundos se me cruzaron todas las respuestas malhabidas que puedan imaginarse. No podía concebir, no podía tolerar no sostener mi plan inicial, tan mentado y fundamentado. O sea, ¿tenía que bañarme?¿tenía que vestirme?¿no da salir con las garras? Me cortaron las piernas, diría el Diego. Ponele que le pongo mucho huevo y lo hago. Cambiar las garras por zapatillas, campera encima, cara de muy pocos amigos y me voy. "Yo te miro por la ventana cuando guardes el auto" (fue lo último que escuché) Una vez más entrampada en el circuito de la demanda, a pedido de NP esta vez.
Hay un temporal allá afuera. Mucho viento, mucha lluvia, mucho frío, mucha Mar del Plata. "El mar para cambiar la vida"...que te re contra, les contestaría.
No es grave, nada grave.
Hoy por tí, mañana por mí. Y Dios proveyó.
PD: No se olviden de Marcela Brane.
viernes, 10 de agosto de 2007
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