jueves, 6 de septiembre de 2007

Si de profundidades se trata...

...qué se yo, preguntenle a Jacques Cousteau, si es que todavía vive... (acá entraría mi mamá gritando: "pero si serás bruta, murió ya!!") y yo pensaría: "mamá, conformate con que sé escribir muy bien su nombre, sin faltas de ortografía y sin recurrir a google".

Cuestión que hoy fue uno de esos días en que me acuerdo que mi progenitor aportó el cromosoma X a mi fecundación determinando mi aspecto femenino...lo cual me lleva inevitablemente a mantener el fenotipo (o era el genotipo?) más o menos presentable. Los pasos a seguir fueron: depilación de bozo, con entrecejas y cejas. Dolor, facciones irritadas, coloradas. Entra papá y pregunta: "¿No te duele eso?". Acotaciones boludas si las hay. Pienso y no respondo: "¿No te acordás que vos me diste ese fucking cromosoma? Me hubieras dado el Y y andaría rascándome los huevos y oliéndome la mano". En fin. Baño espumante. Crema, mucha crema, odio la crema. Depilación de axilas. Lavar la ropa, ponerme una limpia y perfurmarme. Me repito, se trata de cuidarte y quererte. (Me la creo). Salgo. Llego al especialista en la cuestión más dramática: depilación de media pierna, cavado profundo y tira de cola. Con toda la humillación que eso conlleva. Intercalando conversaciones de todo tipo, desde el posible casamiento de Celeste Cid con Luis Ortega, hasta mi futuro proyecto profesional. Sí bizarro, muy bizarro. Y todo eso en posiciones bastante poco felices, siendo torturada a conciencia y a pedido, sin obtener ningún tipo de placer a cambio. Ah y encima le pago cuando termina. Cosas a las que una se acostumbra. Vuelvo. Me corto las uñas, las limo y las pinto de rojo. Termino agotada. Hago la comida, ceno. Vengo a la computadora y descubro con demasiado fastidio y espanto que el esmalte de la uña del dedo mayor derecho se había corrido. ¿Qué hago? ¿Le pongo cutex y empiezo otra vez? ¿Y si el cutex me despinta los otros dedos? No podría tolerar otro rato de manos quietas y dióxido de carbono gastado soplando sobre ellas...Ya fue, le paso por encima otra capa y que quede como tenga que quedar. Lola dice que con las uñas pintadas de rojo es más fácil ser feliz. Y es verdad. Pero qué difícil conseguirlo, por algo lo decía.


Lo peor de todo: con este día superficial, chato y vacío que tuve, me siento mejor que hoy al mediodía.
Qué mediocre.

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